Aunque muchas veces se agrupan bajo la misma familia de “cueros”, la gamuza y el cuero liso se comportan de manera muy distinta a la hora de cortar, coser y terminar un calzado.
Qué es la gamuza
La gamuza es un cuero con acabado aterciopelado, logrado al lijar la cara interna (o, en versiones sintéticas, imitando esa textura). Es más liviana visualmente, aporta un aspecto más informal y cálido, y suele usarse mucho en calzado casual, náuticos y botitas.
Qué es el cuero liso
El cuero liso mantiene la flor natural o un acabado con pigmento uniforme, con una superficie más resistente al roce superficial y más fácil de limpiar. Es la opción típica para calzado más formal o de vestir, donde se busca un aspecto prolijo y durable.
Diferencias al momento de trabajarlo
- Corte: la gamuza tiende a desflecarse un poco más en los bordes si el corte no es preciso.
- Costura: ambos aceptan bien el hilo de aparar, aunque en gamuza conviene prestar más atención a la tensión para no marcar la superficie.
- Pegado: en general responden bien al cemento de contacto estándar, sin preparación especial adicional como sí necesitan otros materiales sintéticos.
Cuidados que hay que transmitir al cliente final
La gamuza es más sensible a la humedad y las manchas: no se limpia con los mismos productos que el cuero liso, y el agua puede dejar marcas visibles si no se trata a tiempo. El cuero liso, en cambio, tolera mejor una limpieza rápida con paño húmedo. Si vendés calzado terminado, vale la pena aclarar esto en el punto de venta para evitar reclamos por manchas que no son un defecto de fabricación.
A la hora de elegir para tu producción
Si tu público busca calzado informal, de uso diario o para temporadas frías, la gamuza suele ser la opción más elegida. Para líneas más formales o de mayor exposición a la intemperie, el cuero liso da mejores resultados a largo plazo.
Encontrás gamuza y otras telas en nuestra sección de Telas, en distintos colores y presentaciones.