Cuando llega el frío, el forro deja de ser un detalle estético y pasa a ser parte central de la propuesta de valor de un calzado. Ahí es donde el corderito se vuelve protagonista.

Qué es el corderito

El corderito es una tela con pelo texturado que imita la lana de cordero, usada principalmente como forro interior en botas, pantuflas y calzado de abrigo. Su estructura retiene el calor generado por el pie, a diferencia de telas lisas que no aíslan tanto del frío exterior.

Dónde se usa

  • Botas y borcegos de invierno, forrando toda la caña y la zona del empeine.
  • Pantuflas y calzado de estar en casa, donde el confort térmico es el atributo principal de venta.
  • Plantillas de abrigo, combinado con espuma para sumar confort además de calor.

Cómo trabajarlo en el taller

El corderito, al tener pelo, requiere algo más de cuidado al coser: conviene usar una tensión de hilo pareja para que el pelo no quede atrapado de forma irregular en la costura. Al cortar, conviene hacerlo desde el reverso liso para no perder definición del patrón por el pelo.

Corderito vs. otras telas de abrigo

Frente a otras telas gruesas, el corderito tiene la ventaja de ser liviano en relación al abrigo que aporta, algo valorado en calzado que no debe resultar pesado al caminar. Comparado con forros sintéticos more técnicos, es además una opción más accesible en costo, sin resignar demasiado confort térmico.

Combinación con otros materiales

Es habitual combinar corderito en la zona interior con gamuza o cuero en la capellada exterior, logrando un calzado resistente por fuera y cálido por dentro. Esta combinación es clásica en botas y borceguíes de la temporada otoño-invierno en Argentina.

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