Uno de los errores más frecuentes en talleres que recién arrancan es usar “el mismo pegamento para todo”. Cada material de suela tiene un comportamiento distinto frente a los adhesivos, y elegir mal es la causa número uno de despegues tempranos.

Suelas de goma

La goma es porosa y en general acepta bien el cemento de contacto tradicional, aunque conviene lijar levemente la superficie para mejorar el anclaje. Un cemento de aparar estándar suele ser suficiente.

Suelas de PU (poliuretano)

El poliuretano es más liso y menos poroso que la goma, lo que dificulta la adhesión directa. Acá es donde un halogenante previo marca la diferencia: prepara químicamente la superficie para que el cemento agarre de verdad, y no solo superficialmente.

Suelas de PVC

El PVC tiene una superficie particularmente difícil para el pegado convencional. Para este material recomendamos adhesivos específicos como el PVC 2500, formulado para lograr buena adhesión en este tipo de material sin necesidad de tratamientos adicionales complejos.

Suelas de cuero o cuero sintético

En cuero, la porosidad ayuda a la adhesión, pero conviene evitar excesos de cemento que puedan traspasar y manchar la cara visible. Una aplicación fina y pareja de cemento de aparar, respetando bien los tiempos de secado, suele ser la mejor opción.

Un combo por las dudas

Si tu taller trabaja con distintos tipos de calzado y no siempre sabés con qué suela vas a encontrarte, tiene sentido tener a mano un cemento de uso general, un halogenante y un limpiador de preparación. Así podés adaptarte según lo que llegue, sin tener que salir a comprar sobre la hora.

Podés consultarnos por WhatsApp contándonos qué tipo de suela estás trabajando y te recomendamos el adhesivo puntual, o mirar la línea completa en Adhesivos y Solventes.