Muchos distribuidores mayoristas exigen una cantidad mínima de compra por producto o por pedido total. Si bien tiene lógica desde el lado del proveedor, para el taller comprador esto puede generar más problemas de los que resuelve.

Evitás inmovilizar capital en stock innecesario

Comprar más cantidad de la que necesitás en el corto plazo, solo para cumplir un mínimo, implica plata inmovilizada en insumos que van a tardar en usarse. Esa plata podría estar destinada a otras necesidades del taller mientras tanto.

Podés probar materiales nuevos sin riesgo

Cuando querés incorporar un material que no usaste antes —una tela nueva, un adhesivo distinto—, comprar sin mínimo te permite probarlo en una producción chica antes de comprometerte a un volumen grande. Si el resultado no es el esperado, la pérdida es mínima.

Reducís el riesgo de vencimiento o deterioro

Insumos como adhesivos y solventes tienen una vida útil limitada una vez abiertos. Comprar más cantidad de la que vas a usar en un plazo razonable aumenta el riesgo de que el producto pierda efectividad antes de terminarse.

Se adapta a la estacionalidad de la demanda

Si tu producción varía según la época del año (más volumen en determinadas temporadas), comprar sin mínimo te permite ajustar la cantidad de insumos exactamente a lo que necesitás en cada momento, sin sobre stockearte en la temporada baja.

Facilita el arranque de talleres chicos

Para quien recién empieza, con presupuesto acotado, los mínimos de compra elevados pueden ser directamente una barrera de entrada. Poder comprar en cantidades chicas al principio facilita animarse a arrancar sin necesitar un capital inicial grande.

Cómo trabajamos en RIGOM

En RIGOM no exigimos mínimo de compra en ningún producto: comprás exactamente la cantidad que necesitás, ya sea para probar un insumo nuevo o para reponer stock ajustado a tu producción real. Consultanos por WhatsApp la cantidad que necesites, por chica que sea.