Los ojalillos son de esos insumos pequeños que casi no se notan hasta que fallan: se oxidan, se deforman o se sueltan de la capellada, arruinando un calzado que por lo demás está en buen estado.
Ojalillos de aluminio
Los ojalillos de aluminio son más livianos y, por su naturaleza, no se oxidan con la humedad como sí puede pasar con otros metales. Son una buena opción para calzado liviano, deportivo o de uso en ambientes húmedos, donde el peso y la resistencia a la corrosión son prioridad.
Ojalillos de hierro
Los ojalillos de hierro suelen ofrecer mayor resistencia mecánica al tironeo del cordón, lo que los hace una opción sólida para calzado de trabajo o botas de uso intensivo, donde la exigencia sobre el ojalillo es mayor que en calzado urbano liviano.
Cuidado con la oxidación
Si elegís hierro para un modelo que va a estar expuesto a humedad frecuente (trabajo a la intemperie, calzado de seguridad), es importante que el ojalillo tenga un buen tratamiento anticorrosivo, o vas a terminar con manchas de óxido que arruinan la estética del calzado con el tiempo, incluso si la estructura sigue firme.
Tamaños disponibles
Los ojalillos de hierro los manejamos en tres medidas (450, 550 y 750), lo que permite adaptarse a distintos espesores de capellada y necesidades de refuerzo según el modelo.
Cómo elegir en la práctica
Si tu prioridad es peso liviano y resistencia a la humedad, aluminio. Si priorizás resistencia mecánica frente al tironeo constante en calzado de uso rudo, hierro con buen tratamiento superficial. En caso de duda, contanos el uso previsto del calzado y te recomendamos la opción más adecuada.
Podés ver ambas opciones, junto con abrojos y otros insumos de cierre, en nuestra sección de Insumos.